UN ÚLTIMO VUELO POR LA CHAMPIONS

(foto: Getty Images)

La que para muchos ha sido la mejor edición de la UEFA Champions League -por lo menos de la era reciente- tendrá la final más inesperada y sorprendente en muchos años, y la más inglesa desde 2008. Un histórico que necesita este título para confirmar su vuelta a la gran escena frente a un conjunto acostumbrado a sufrir y novato en estas lides, o lo que es lo mismo, Liverpool y Tottenham chocarán en Madrid, en una final impensable en muchos momentos de la temporada.

Si esta Champions quedará en el recuerdo como una de las más espectaculares es por las sorpresas y momentos para el infarto que nos ha dejado, y en ellas han estado muy presentes ambos finalistas. De hecho, se podría definir su viaje hasta esta final a través de esos instantes de locura. Muy lejos parece ya aquel once de diciembre, cuando una parada milagrosa de Alisson y un gol in extremis de Lucas Moura permitieron que reds y spurs superaran, con muchísimo sufrimiento, la fase de grupos.

Y de la misma forma en la que accedieron a la fase del KO, lograron su billete al Wanda Metropolitano. Tras deshacerse con facilidades de Bayern y Porto, los de Klopp protagonizaron ante el Barcelona una de las remontadas que quedará para el recuerdo y de la que tanto se ha hablado ya, llevados en volandas por Anfield; mientras, los de Pochettino superaron con suficiencia al Dortmund y ya se habían acostumbrado al sufrimiento en el Etihad Stadium, campo del Manchester City, en cuartos, pero en semifinales rizaron el rizo con Lucas Moura acudiendo de nuevo al rescate. Ese hat trick en el feudo del sorprendente Ajax, completado con un dramático gol en el descuento, es ya parte gloriosa de la historia del Tottenham.

Elige a tu héroe. (foto: PhotoNews)

La naturaleza nos dice que los gallos no vuelan, pero el del Tottenham se ha encargado esta temporada de demostrar lo contrario. No nos cansaremos de decir nunca el mérito que tiene este equipo. Sin fichar desde hace 16 meses -y no es precisamente que no les haga falta-, jugando como local en tres estadios diferentes -al fin han estrenado su nuevo campo- y acusando lesiones de sus principales estrellas -su mejor jugador, Harry Kane, no juega desde la ida de cuartos-, su presencia en Madrid se puede considerar una proeza. Y si echamos un ojo a su historia, la magnitud de lo conseguido aumenta más, porque se trata de la primera final europea en los libros de historia de un club siempre supeditado en su propia ciudad al dominio de Chelsea o su archienemigo, el Arsenal.

Con su trabajo de años y años, contra viento y marea, Mauricio Pochettino ha dotado de identidad y carácter al conjunto londinense, además de convertir en creyentes a los escépticos, una frase que le une con su rival en el otro banquillo en la gran final. Allá por el mes de octubre de 2015, estas palabras salieron de la boca de Jürgen Klopp, en su presentación como nuevo entrenador del Liverpool. Casi cuatro años después, podemos decir que "The normal one" ha conseguido su objetivo, pero todavía tiene una cuenta pendiente con todos ellos y consigo mismo: ganar un título como red.

Una de sus primeras medidas como técnico del Liverpool fue prohibir a los jugadores tocar el escudo del club en la mítica salida de vestuarios de Anfield hasta que volvieran a levantar un título. Mañana se presentan ante su cuarta final para lograrlo y devolver a mitológico liverbird, renacido como el ave fénix de su letargo, al olimpo futbolístico, después de las perdidas en Copa de la Liga (2016), Europa League (2016) y Champions (2018). Aún duele esta última, junto con la reciente Premier. La sensación de superioridad que los reds sintieron ante el que perderá su corona europea en algo más de 24 horas, el Real Madrid, no fue suficiente contra la impotencia de los errores de Karius y la genialidad de Bale.

La presencia o no de Kane y Firmino pone en jaque a sus preparadores. (foto: AFP)

Pero eso es ahora pasado ante la oportunidad de Liverpool y Tottenham de sumar su sexta o primera Copa de Europa, respectivamente. De ello dependerá, en buena parte, el estado físico de las puntas de lanza de ambos, Harry Kane y Bobby Firmino. Sin ellos, el esquema de sus equipos cambia totalmente, viéndose sus técnicos obligados a dar entrada a dos delanteros menos móviles y talentosos con el balón en los pies, como son Fernando Llorente y Divock Origi, pero que -qué bonito es el fútbol- han tenido una enorme parte de culpa en todo este proceso. Sino, que se lo digan a Manchester City y Fútbol Club Barcelona.

Los que, sin duda, estarán sobre el tapete verde serán Alli & Son en el Tottenham y Mané & Salah en el Liverpool. De ellos saldrá el principal peligro ofensivo de ambos conjuntos. La pareja que asuma mejor su responsabilidad llevará la iniciativa en la final, más si cabe en un duelo en el que los equipos se conocen tan bien. Por eso, Pochettino es consciente de que será clave reducir los espacios por los que puedan avanzar los antes mencionados y las otras dos armas principales del ataque red, los laterales. Alexander-Arnold -próxima leyenda del club-, y Robertson son un plus, capaces de recorrerse el campo los noventa minutos y de hacerlo todo bien, como surtir de balones a sus delanteros.

¿Podrá Pochettino frenar la electricidad del Liverpool? (foto: UEFA)

De frenar su avance pueden encargarse, a parte de los laterales spurs, el teórico doble pivote que podría sacar en un 4-2-3-1, con Harry Winks y Moussa Sissoko. El galo ha completado un curso maravilloso, demostrando un exuberante físico y un golpeo lejano de escándalo, que ya conocíamos, pero sobre todo una mejora con el cuero en sus pies. Una de las piezas claves para este Tottenham que volverá a jugar una final de enorme importancia, después de la EURO 2016 con Francia. Con su pulmón inagotable contará para ahogar a un centro del campo rival que cuenta con una sensible baja como Naby Keïta, pero a cambio con la entrega de tres hombres, cada uno en su papel, importantes en el Liverpool, como son Fabinho -la brújula-, Wijnaldum -el sacrificio- y Henderson -el líder-, y allanar el camino al jefe de la sala de máquinas del Tottenham, Christian Eriksen.

Y, cómo no, la defensa también jugará un papel importante. En este apartado, el Liverpool parece contar con un escalón de diferencia. Equipo menos goleado de la Premier, con el mejor jugador de la liga inglesa en su zaga en Van Dijk y con el globo de oro en Alisson, los de Mersey siguen confirmando su tremendo paso adelante en el apartado más defensivo. Mientras, el Tottenham, tercer equipo que menos encajó en Premier, es más propenso a sumar errores -uno de ellos les costó dos puntos precisamente ante el Liverpool-, a pesar de contar con dos centrales y un portero fiables en Vertonghen, Alderweireld y Lloris.

La historia y la naturaleza sitúan en realidades bien distintas al gallo de los spurs y al liverbird de los reds, pero todo se minimizará este sábado a las 21:00 horas en el Wanda Metropolitano a la actuación de los elegidos a portar esas dos aves en su pecho, los encargados de seguir aumentando su vuelo y llevarlas lo más alto posible, con la orejona más impredecible y sorprendente de la última década.


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