EL GRAN CIRCO DE MERCEDES

(foto: AP)

El pasado fin de semana el calendario de la Fórmula 1 llegó finalmente a Europa, después de disputar sus pruebas iniciales por los continentes oceánico y asiático. El primer punto de inflexión de la temporada, que este año ha servido para confirmar lo que se venía repitiendo en los cuatro grandes premios anteriores.

Por primera vez en la historia, los dos primeros clasificados de las cinco carreras que han dado el pistoletazo de salida a la temporada visten los monos de la misma escudería. La hegemonía de Mercedes comienza a acumular hitos impensables, que ni Red Bull consiguió en su época de mayor dominio -y hastío para el aficionado- con Vettel y Webber a los volantes.

Lewis Hamilton y Valtteri Bottas se han repartido las victorias y los segundos puestos, con una mínima ventaja de tres a dos para el británico, líder del mundial. El equipo alemán ha encontrado en este dúo una estabilidad perfecta, que les da triunfos, puntos, un liderato consolidado en el campeonato de constructores y la tranquilidad de dos pilotos que conocen sus roles.

El finlandés ha corregido sus errores de regularidad -no baja de una quinta plaza desde su abandono en Austria 2018- y ha asumido a la perfección ese papel de segundo piloto del equipo, pero nada asegura al 100% que si se da la opción de poder, al menos, pelear hasta el final por el título, no "se revele" a la ley establecida en su escuadra. A Valtteri aún le quedan muchos años en el mundo del motor -tiene 29, Hamilton 34-, pero quién sabe si en el futuro podría encontrarse o no ante una oportunidad de tal calibre.

Mercedes tuvo que dar varios toques de atención a HAM y ROS en 2016. (foto: AFP)

Un mano a mano entre Hamilton y Bottas parte con ventaja para el primero, mejor piloto y con la confianza plena de su equipo. Una condición similar a la de 2016, cuando el por ese entonces compañero de Hamilton, Nico Rosberg, se convirtió en su principal rival, fruto de la libertad que les otorgaron sus jefes -y que provocó varios enfrentamientos dentro y fuera de los trazados-. Demostrando una gran fiabilidad en carrera, Rosberg plantó cara y pudo con un Hamilton superado mentalmente, que cometió errores impropios de alguien como él que pocas veces le hemos vuelto a ver. Es cierto que Bottas no cuenta con el mismo cartel ni importancia que Rosberg, pero, ¿quién asegura que si alguien de dentro le vuelve a apretar las tuercas a Hamilton en la pista, no se vaya a repetir esa situación?

Una pregunta que a medida que pasen las carreras podría sondear el paddock, a menos que se produzca un bajón del finés o el resurgir de los grandes competidores de Mercedes, empezando por Ferrari. Los italianos, por falta de ritmo cuando son inferiores y por errores de estrategia en los menos circuitos en los que son superiores, están decepcionando en este inicio de curso, curiosamente después de haber sido los mejores en los test de Barcelona, donde se disputó el quinto y hasta ahora último gran premio, y ya están rondando los cincuenta puntos de desventaja en el mundial.

La carrera disputada en el circuito de Montmeló fue un mix de lo primero y lo segundo, con dos monoplazas incapaces de seguir el ritmo de Mercedes frenados todavía más por el pobre seguimiento desde el muro del equipo rojo. Las órdenes de equipo llegaron tarde y mal, cuando el buen ritmo que tenía Leclerc ya no era suficiente para alcanzar a las flechas plateadas, y ni siquiera a Verstappen.

La imagen de los tres primeros se mantuvo en el podio. (foto: Motorsport Images)

El neerlandés, a pesar de montar un coche de menores prestaciones que los alemanes y los italianos, demuestra su calidad cada vez con mayor frecuencia. Supo aguantar en la salida la agresividad de Vettel y adelantarlo en la curva tres para firmar su segundo podio de la temporada, que junto a sus otros tres cuartos puestos le hacen situarse en la clasificación por delante del dúo de Ferrari y solo por detrás del par invencible.

Los que salían en las dos primeras plazas y en esas dos se quedaron cuando bajó con la bandera a cuadros, con el sencillo cambio de cromos producido en la salida. El fulgurante inicio de Lewis Hamilton fue el preludio de una prueba en la que puso sencillamente la directa hacia el triunfo y el liderato de la tabla. A cuatro segundos llegó finalmente su compañero de escuadra, o lo que es lo mismo, otro Mercedes por quinta vez consecutiva, algo "aburrido" para el ex de McLaren -un sentimiento compartido por muchos aficionados-.

"La mayor amenaza siempre es la persona más cercana a ti y ese es Valtteri, pero todavía parece bastante pronto para hablar del Campeonato. No es tan divertido como cuando luchas contra otro equipo", afirmaba a los micrófonos de Sky Sports. Apenas estamos en mayo, restan todavía dieciséis carreras para poner el punto y final del campeonato, pero lo que hoy se toma como inofensivo puede convertirse en la mayor amenaza, como bien sabe el propio Hamilton.


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